Sor María Ludovica fue nombrada Ciudadana Ilustre post mortem por su labor en el Hospital de Niños

La beata Sor María Ludovica fue reconocida este jueves 22 de octubre como Ciudadana Ilustre Post Mortem de La Plata, en un acto realizado en el Pasaje Dardo Rocha que también incluyó la presentación de una obra musical sobre su vida y su legado en el Hospital de Niños.
La ceremonia estuvo encabezada por el intendente Julio Alak y el arzobispo de La Plata, monseñor Gustavo Carrara, en el Salón Auditorio Estela de Carlotto del Centro Municipal de las Artes. Durante el encuentro, se destacó la trayectoria de la religiosa italiana y su compromiso con la salud infantil, especialmente con los chicos en situación de vulnerabilidad.
La jornada tuvo como eje la presentación de Para los niños lo mejor, una obra creada por el grupo platense Filocalia, bajo la dirección y música de Francisco “Pancho” Flores, en colaboración con Florencia Salinardi. A través del canto, la actuación y la música, la puesta reconstruye los primeros años del Hospital de Niños y recupera historias de médicos, enfermeras, religiosas y voluntarios que formaron parte de la institución.

Además, se entregaron distinciones de Visitante Ilustre a la madre general de la Congregación de las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, hermana Floripes Josefa de Oliveira Reis, y a la vicaria general, hermana Francesca Petrone. Del acto participaron autoridades municipales, representantes religiosos, integrantes del Hospital de Niños y miembros de colectividades italianas de la región.
Antonina De Angelis, conocida como Sor María Ludovica, nació en 1880 en San Gregorio, en la región italiana de Abruzzo. En 1904 ingresó a la Congregación de las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia y, tres años después, llegó a la Argentina.
En 1908 fue destinada al entonces precario Hospital de Niños de La Plata. Comenzó realizando tareas sencillas y, en 1909, asumió como administradora, función que desempeñó durante más de cinco décadas. Desde ese lugar impulsó la ampliación de las instalaciones y mejoras en la atención, hasta convertir al establecimiento en un referente de la salud pediátrica.

Su trabajo estuvo orientado al cuidado de los niños enfermos y de las familias más vulnerables. Entre sus iniciativas se destacaron la creación de una granja en City Bell para abastecer de alimentos al hospital y la puesta en marcha del Solario de Mar del Plata, inaugurado en 1943 para la rehabilitación de chicos con enfermedades crónicas.
Sor María Ludovica falleció el 25 de febrero de 1962 y sus restos descansan en la Catedral de La Plata. En 2004 fue beatificada por el papa Juan Pablo II, y su obra continúa siendo recordada por su aporte a la salud infantil y su vocación de servicio.
