“El cuento de flow”: dos jubiladas cayeron en una estafa virtual y les vaciaron las cuentas

Dos jubiladas de La Plata denunciaron haber sido víctimas de estafas virtuales luego de ser contactadas por personas que se hicieron pasar por empleados de Personal Flow. Las mujeres, de 73 y 77 años, terminaron realizando transferencias millonarias y, en uno de los casos, los delincuentes incluso intentaron gestionar un préstamo.
El primero de los episodios tuvo como víctima a una mujer de 73 años que buscaba solucionar un inconveniente con su decodificador. Ante la falta de respuesta por los canales habituales, se comunicó mediante WhatsApp con un número que aparentaba pertenecer a la compañía. Del otro lado, un supuesto representante le propuso realizar una videollamada y la convenció de compartir la pantalla de su teléfono.
Con el argumento de que debía resguardar sus ahorros, el falso empleado la fue guiando mientras ingresaba a su cuenta del Banco Provincia. La mujer primero transfirió dos sumas de $5 millones hacia una cuenta propia de Mercado Pago y posteriormente realizó otras cuatro operaciones por un total de $10.482.999 a cuentas de terceros. También había enviado fotografías de su DNI y datos biométricos.
La situación despertó sus sospechas y decidió tomar algunas medidas para proteger el dinero restante. En ese contexto, transfirió otros $3 millones a la cuenta de su hija y luego acudió a realizar la denuncia ante la DDI La Plata.

Otra víctima buscó un número de teléfono en Google
El segundo caso ocurrió con una jubilada de 77 años. Según su denuncia, el martes 29 de septiembre buscó en Google un número telefónico para comunicarse con Personal Flow. Después de establecer contacto, recibió llamados de personas que aseguraron trabajar para la empresa.
Los delincuentes utilizaron una modalidad similar: le solicitaron que habilitara la función para compartir la pantalla del celular y la guiaron para ingresar a su cuenta bancaria. Durante el procedimiento, la mujer terminó enviando $999.999 y $700.000 a cuentas pertenecientes a dos personas diferentes.
Además, los estafadores intentaron solicitar un préstamo de $4,7 millones, que debía ser abonado en 48 cuotas. Al advertir que algo no estaba bien, la jubilada bloqueó su cuenta como medida preventiva y se presentó ante la Policía para denunciar lo ocurrido.
Las dos investigaciones quedaron en manos de la Justicia y ahora se intenta determinar quiénes están detrás de los números utilizados para contactar a las víctimas y quiénes son los titulares de las cuentas que recibieron las transferencias.
Los casos vuelven a poner en alerta sobre una modalidad de fraude en la que los delincuentes se hacen pasar por representantes de empresas para obtener acceso a información bancaria. Las recomendaciones de seguridad apuntan a no compartir la pantalla del teléfono, claves, códigos, datos biométricos ni fotografías de documentación, y verificar siempre los canales oficiales antes de brindar cualquier información.
