Bombero de alma: la historia de un bombero voluntario que encontró su vocación siendo un niño

FOTO: PERIÓDICO SIN LÍMITES
Este 2 de junio, se celebra en Argentina el Día del Bombero Voluntario, una fecha que reconoce el compromiso de quienes están siempre dispuestos a actuar cuando una comunidad los necesita.
La conmemoración recuerda la creación del primer cuerpo de Bomberos Voluntarios del país, fundado en 1884 en el barrio porteño de La Boca por iniciativa de vecinos encabezados por Tomás Liberti. Desde entonces, el sistema creció hasta reunir a más de 58 mil bomberos voluntarios distribuidos en cientos de cuarteles de todo el territorio nacional.
Entre las miles de historias se encuentra la de Leonardo Compagnucci, integrante del cuartel de Bomberos Voluntarios de Arturo Seguí, quien encontró su vocación cuando apenas era un niño.
Compagnucci, además corresponsal de la edición impresa del SINLIMITES, recuerda el incendio del cotillón “2 Perlitas” de Berisso, ocurrido en 1981. Aquel hecho, que observó siendo apenas un niño, cambió para siempre su manera de ver a los bomberos. “Yo siempre tenía miedo de escuchar las sirenas y ahí se me fue el miedo parece”, recordó.
Según contó, durante aquel incendio un bombero le prestó su casco. “Me dio el casco y bueno, se me fue el temor que tenía y ahí me agarró la locura de ser bombero”, relató al explicar cómo nació la idea.
La experiencia quedó plasmada en su poema “Bombero de alma”, donde revive aquella noche que marcó su destino.
“Bombero de alma”, poema de Leonardo Compagnucci:
Recuerdo fria esa noche, que el fuego te devoraba
O tal vez era ese miedo
Que sentía ante las llamas.
Tenía apenas 6 años
Pero en mi mente está intacta
La columna de humo negro
Y ese fuego que asustaba.
Sentí pena por la gente
Por los dueños de esa casa,
El cotillón 2 Perlitas,
Se esfumaba entre las brazas.
Yo que siempre sentía miedo,
Si los bomberos pasaban,
Se fue el temor esa noche,
Cómo por arte de magia.
Al acercarme a un bombero,
Mis 2 ojitos brillaban,
Me dió su casco y coraje,
Me dió su fuerza y su garra.
En los brazos de mi padre,
Miraba el humo y las llamas,
Y supe que en ese infierno,
Mi porvenir se forjaba.
Recuerdo fría esa noche,
Que el fuego todo abrazaba,
Alli nomás me di cuenta,
Que iba a ser Bombero de alma.
