Nacimiento histórico: después de 10 años, nacieron siete flamencos australes en el Bioparque

FLAMENCOS
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Después de una década sin nacimientos, el Bioparque de La Plata celebró la llegada de siete pichones de flamenco austral, una especie autóctona considerada clave para la biodiversidad. Desde el Municipio destacaron que los ejemplares serán reintroducidos posteriormente en su hábitat natural como parte de las políticas de conservación y gestión reproductiva.

El último registro de reproducción de esta colonia había sido en 2016, por lo que este nuevo nacimiento representa un hecho de gran importancia. Según explicaron, refleja condiciones favorables de bienestar animal, manejo ambiental, atención sanitaria, nutrición y estabilidad social dentro del predio platense, ubicado en el exzoológico.

Además, remarcaron que este avance fortalece el trabajo del Bioparque en la preservación de fauna silvestre, ya que permite desarrollar estrategias de manejo, generar conocimiento aplicado y sostener poblaciones de resguardo frente a amenazas como la pérdida de hábitats, los cambios ambientales y la intervención humana en zonas sensibles.

Entre fines de febrero y mediados de marzo de 2026, el equipo técnico realizó un monitoreo constante de la colonia. Las primeras posturas fueron detectadas el 27 de febrero y, a partir de allí, se llevó adelante un seguimiento detallado del comportamiento reproductivo, la identificación de los ejemplares y la dinámica de nidificación.

Como resultado, se registraron 30 huevos dentro del recinto. Parte de ellos continúa en los nidos, mientras que otros pueden verse afectados por situaciones propias de la reproducción de la especie, como desplazamientos o roturas vinculadas a la dinámica social del grupo.

El flamenco austral (Phoenicopterus chilensis) habita distintos humedales del país, desde el norte hasta la Patagonia, y cumple una función ecológica fundamental. Sin embargo, enfrenta múltiples amenazas, especialmente durante su etapa reproductiva. A nivel global, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo clasifica como una especie “casi amenazada”, mientras que en Argentina su estado es considerado “vulnerable”.