Jenny Mavinga abandonó la casa de Gran Hermano: “Solamente quiero decir gracias”

Este miércoles 25 de marzo, Jenny Mavinga decidió abandonar la casa de Gran Hermano Generación Dorada tras atravesar un profundo cuadro de angustia y la producción realizó un comunicado oficial para revelar la noticia al aire.
¿Cómo fue la salida de Jenny Mavinga de Gran Hermano Generación Dorada?
“Has sido una gran jugadora, pero sobre todo fuiste y sos una excelente persona. Espero de todo corazón que afuera encuentres lo que estás necesitando y que recuperes esa sonrisa tan linda que nos regalaste siempre”, comenzó la voz de Gran Hermano para despedir a la hermanita.
“Yo también te voy a extrañar, Gran Hermano. Gracias por la oportunidad”, respondió Jenny Mavinga y cerró expresándole a sus compañeros: “Agradezco a toda la gente en esta casa. Estoy feliz de haber sido parte de esto, de compartir con los chicos. Los quiero a todos, gracias por compartir conmigo. No quería irme, pero solamente quiero decir gracias”.
La participante abandonó la casa de Gran Hermano por la puerta giratoria, recibiendo el cariño y abrazo de sus compañeros. Andrea del Boca no pudo evitar romper en llanto y Santiago del Moro apareció en la televisión para hablar con los hermanitos.
“A mi me da mucha pena, pensé que era una jugadora nata. Pero no pudo con la casa o con un montón de cosas que no pudo hacerle frente y estamos en la gala de nominación, una noche muy importante para la competencia”, expresó el conductor Santiago del Moro y sostuvo que “siempre ha sucedido que todos los que se van quieren volver. Aprovechen, disfruten”.
El detonante principal de su partida fue el peso de los vínculos familiares frente a la hostilidad del juego. Mavinga confesó que la cercanía del 29 de abril, fecha en la que una de sus hijas celebrará sus 15 años, agudizó su necesidad de abandonar el aislamiento para reencontrarse con su marido y sus hijas.
Según sus propias palabras, el clima de constantes peleas y emociones fuertes dentro de la casa terminó por afectar su estabilidad anímica, impidiéndole mantener el enfoque necesario para continuar en la carrera por el premio mayor.
