Se cumplen 6 años de la cuarentena por coronavirus: un antes y un después en el mundo

COVID-PANDEMIA
COMPARTIR ESTA NOTA

El 20 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente la pandemia de COVID-19, un anuncio que transformó la vida cotidiana en todo el planeta y marcó el inicio de una emergencia sanitaria global.

En cuestión de días, los gobiernos comenzaron a cerrar fronteras, suspender eventos masivos y ordenar confinamientos para frenar la propagación del virus.

El impacto se hizo visible rápidamente en las ciudades, calles y plazas vacías y aeropuertos paralizados se volvieron parte de una escena inusual que reflejaba la magnitud de lo que estaba ocurriendo. Aquellas postales, que hasta entonces parecían improbables, empezaron a repetirse mientras el mundo trataba de comprender el verdadero alcance de la pandemia.

Durante esa declaración, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, explicó la gravedad del momento. “Hemos evaluado este brote constantemente y estamos profundamente preocupados por los niveles alarmantes de propagación y gravedad”, afirmó entonces. Y agregó una frase que quedó registrada en la historia: “Hemos hecho la evaluación de que el COVID-19 puede caracterizarse como una pandemia”.

En ese momento el mundo ya acumulaba más de 118.000 casos confirmados en 114 países y más de 4.000 muertes. Sin embargo, esa cifra sería apenas el inicio de una crisis sanitaria que en los años siguientes dejaría más de siete millones de fallecidos confirmados a nivel global.

Más allá de los reportes diarios de contagios y muertes, la pandemia dejó escenas difíciles de olvidar: destinos turísticos, plazas y avenidas que normalmente están llenas de visitantes quedaron completamente vacíos.

En La Plata, las postales de aquellos días todavía resuenan en la memoria colectiva. El casco urbano desierto, los controles en accesos y avenidas, y los aplausos nocturnos al personal de salud se convirtieron en símbolos de una ciudad que, como tantas otras, se replegó puertas adentro. Los hospitales públicos y privados atravesaron momentos de alta tensión, especialmente en los picos de contagios, mientras se reorganizaban recursos y se ampliaban camas críticas.

El paso del tiempo permite dimensionar también las consecuencias sociales y económicas del aislamiento. Comercios cerrados, pérdida de empleos y cambios en las dinámicas productivas dejaron secuelas que aún persisten. Al mismo tiempo, la pandemia aceleró procesos como la digitalización y puso en el centro del debate la importancia de los sistemas públicos de salud.

Seis años después, con campañas de vacunación masivas ya consolidadas y el virus en una fase de menor impacto, el ASPO aparece como una de las decisiones más trascendentes –y debatidas– de la historia reciente, a pesar de los detractores que persisten. Entre el recuerdo del miedo y la resiliencia colectiva, la experiencia de 2020 sigue ofreciendo lecciones sobre cómo enfrentar crisis sanitarias de escala global.

Argentina quedó en una zona gris: no fue de los peores casos globales, pero tampoco logró niveles bajos de mortalidad. Comparada con países más aperturistas, su desempeño fue mejor que algunos (EE.UU., Brasil) pero peor que otros (Suecia, Australia).