María Becerra sorprendió en los “Premios Lo Nuestro” con sus alter ego y el público la ovacionó

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La edición 38 de los Premios Lo Nuestro volvió a convertirse en una gran vidriera de la música latina, donde el estilismo y el mensaje artístico tuvieron un rol protagónico. Bajo el lema “Honrando lo que somos”, la ceremonia celebró la identidad, las raíces y la fuerza cultural que atraviesa generaciones y géneros.

La presencia argentina en Lo Nuestro 2026 marcó un hito en la historia reciente de la música latina, con figuras como Cazzu, María Becerra y Ángela Leiva encabezando una noche de reconocimientos, talento y momentos memorables para la escena sudamericana.

En ese contexto, la llegada de María Becerra no pasó desapercibida. La artista irrumpió en la alfombra roja con una propuesta visual potente, fiel a su identidad y alineada con su presente creativo, combinando moda, concepto y narrativa personal.

El estilismo de María Becerra tuvo como protagonista absoluto un corset rosa pastel de estructura marcada, con líneas verticales que estilizaron la silueta y acentuaron la cintura.

Más allá del vestuario, María Becerra elevó su aparición al incorporar a sus alter ego, una representación visual de las distintas facetas que conviven en su universo artístico. Cada uno encarna emociones y actitudes diferentes: la sensibilidad, la rebeldía, la estrategia y la calma.

Esta elección no fue casual, la presencia de sus alter ego funcionó como una extensión de su obra y de su discurso artístico actual, reforzando la idea de que su música y su imagen van de la mano.

En la alfombra roja, María Becerra no solo mostró un look impactante, sino también una identidad construida con intención, coherencia y personalidad.