COLUMNA INTERNACIONAL: El pragmatismo y la soberanía bajo exámen

Washington activa el mecanismo de “emergencia nacional” para asfixiar a Cuba y Groenlandia, mientras Venezuela responde con una Ley de Hidrocarburos iniciándose en la era de la gestión fáctica del poder.
I. La Emergencia Nacional: El mazo arancelario de la Doctrina de Defensa
La declaración de “emergencia nacional” de Donald Trump contra Cuba no es un acto de defensa, sino la activación de la Estrategia de Defensa Nacional (NDS) en su vertiente más agresiva. Según los documentos oficiales del Pentágono, la “Disuasión Integrada” (Integrated Deterrence) ya no solo implica despliegue de portaaviones, sino la fusión del poder económico y militar. Al declarar a Cuba una “amenaza inusual”, Trump habilita el uso de la IEEPA (Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional) para imponer aranceles punitivos a cualquier nación que suministre crudo a la isla. No se busca “democratizar” el Caribe, sino ejecutar la Apropiación de Flujos: quebrar el eje logístico Caracas-La Habana para asegurar que cada gota de petróleo en el hemisferio responda al “monólogo del Norte”.
II. El Pragmatismo Venezolano: La “Asociación Forzada” y la Soberanía en Tensión

En este tablero, Venezuela ha pasado del choque ideológico al pragmatismo operativo. Bajo la gestión de laPresidenta Encargada Delcy Rodríguez, el Estado venezolano ha comprendido que la soberanía hoy se defiende garantizando la supervivencia del aparato productivo. La aprobación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos (enero 2026) es el documento de este giro: al permitir la mayoría accionaria privada y la comercialización directa, Caracas ofrece una “asociación forzada” que Washington no puede rechazar por su propia necesidad de equipararse en el control de los precios globales del barril. El consenso interno unificado de Venezuela demuestra que, ante el asedio, el país ha priorizado el Vértice Energético como escudo. Venezuela no se subordina; se posiciona como el nodo indispensable que a Trump le conviene validar comercialmente.
III. El Binomio Angloamericano y el Paraguas de Pekín

El viaje del primer ministro británico Keir Starmer a Pekín es un síntoma: el Reino Unido, como actor europeo entrometido en las directivas de una Unión Europea decadente —atada a la retórica anti-rusa y a un régimen de Kiev cuyo mandato venció en mayo de 2024—, busca ahora en China la estabilidad comercial que Washington ya no garantiza.
Frente a este punto de disociación del binomio angloamericano, la Confluencia liderada por China avanza en dos niveles. Políticamente, Pekín se erige como el guardián del Derecho Internacional, ofreciendo el paraguas jurídico que la ONU ya no puede sostener para países asediados. Comercialmente, la atracción del mercado asiático es tan potente que incluso el Reino Unido de Keir Starmer ha tenido que peregrinar a Pekín buscando “estabilidad y claridad” ante la imprevisibilidad de Trump. Mientras tanto, la Unión Europea se hunde en una “decadencia por abandono”: Europa observa cómo sus antiguos aliados en Asia (Corea del Sur y Japón) empiezan a recalibrar sus posiciones hacia el bloque BRICS+ para evitar ser las próximas víctimas del “desacople” forzado.
En este escenario, el nombre de China adquiere un peso fáctico total. Como miembro permanente con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, Pekín actúa en consonancia con Rusia para blindar el Derecho Internacional frente a las “emergencias” unilaterales de Trump. Mientras EE. UU. intenta el desacople político en América Latina, la realidad comercial y el paraguas diplomático de la Confluencia obligan a un acople fáctico con el Mundo Multipolar.
IV. La Soberanía como Tesis
Ya sea ante el asedio arancelario en el Caribe o el cerrojo logístico en el Atlántico Sur, la soberanía se ejerce reconociendo que las relaciones internacionales están transmutando a velocidades vertiginosas. El éxito de la Confluencia radica en la capacidad de nuestras naciones para leer este nuevo mapa, donde el pragmatismo no es rendición, sino la herramienta soberana para perforar el monólogo del Norte y asegurar un lugar en el reparto del mañana.
Por Favio Vidal
