Año Nuevo Chino 2026 y una regla de oro: “Nada de escobas ni limpieza, prohibido barrer la fortuna”

Festejos en el Barrio Chino por el Año Nuevo Chino- 25/1/2025

Festejos en el Barrio Chino con motivo del Año nuevo chino el 25 de Enero de 2025 en Ciudad Autónoma de Buenos Aires. FOTO Francisco Loureiro

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El Año Nuevo Chino 2026 no es un comienzo cualquiera; la llegada del Caballo de Fuego marca un período de aceleración y purificación que no ocurría desde 1966. En la cosmogonía oriental, el primer día del ciclo lunar determina la frecuencia de los próximos doce meses, y cualquier “paso en falso” puede bloquear el flujo de la abundancia.

Mientras el eclipse solar en Acuario sacude las estructuras externas, las tradiciones milenarias nos exigen un comportamiento específico puertas adentro. Para los expertos en metafísica china, hoy es un día de observación y silencio, donde ciertas acciones cotidianas —tan simples como limpiar o discutir— son interpretadas como gestos que “barren” la fortuna antes de que esta logre asentarse en el hogar.

Una de las reglas más sagradas del Año Nuevo Chino es dejar la escoba guardada. Según la tradición oficial, barrer o tirar la basura durante el primer día del año simboliza expulsar la buena suerte y la riqueza que el Caballo de Fuego trae consigo.

El Caballo de Fuego es una energía que amplifica todo lo que toca. Por eso, iniciar el año reclamando deudas o envuelto en discusiones es una sentencia de conflictos para el resto del ciclo. Se prohíbe terminantemente el uso de palabras con connotaciones de muerte, enfermedad o pobreza. El enfoque debe ser la armonía absoluta.

El uso de cuchillos, tijeras o cualquier objeto que pueda “cortar” está desaconsejado durante las celebraciones de hoy. La simbología es clara: utilizar estos elementos puede cortar los hilos de la suerte y los lazos de abundancia que el destino está tejiendo para vos.

A menos que se trate de una emergencia de salud, la tradición sugiere evitar las visitas al médico o el inicio de tratamientos invasivos en el primer día del año, para no atraer la energía de la enfermedad.

El objetivo es vibrar en la frecuencia del Caballo: libre, enérgico y, sobre todo, celebratorio.